Como parte del premio Etecom Latam, junto a dos compañeros fuimos a una pasantía de dos semanas en el diario El País en Madrid, España. Aquí algo de la experiencia y un sencillo agradecimiento a quienes nos apoyaron.

Salimos de la estación de metro Suanzes y no sabíamos dónde estaban los puntos cardinales, íbamos ajustados de tiempo y debíamos llegar a Miguel Yuste 40. Llevábamos un par de días en Madrid y ya era hora de empezar a trabajar.

Waze fue nuestra guía ese día. En el número 40 de una calle atestada de autos estacionado, un edificio con vidrios polarizado intercalados con muros de color café era nuestro destino, a un costa se leía: El País. Estábamos por entrar al que sería nuestro lugar de trabajo durante dos semanas. La ansiedad era bastante, estábamos por reunirnos con Vicente Jiménez, el director adjunto del diario de habla hispana con mayor lectoría, tanto en su versión papel como en la digital.

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Ya adentro, a primera impresión es otra redacción nada fuera de lo normal. Muchos computadores, diarios, papeles y periodistas, los que se dividen por sección en distintos sectores de los pisos que dan cuerpo al periódico. En una segunda, un lugar que rebosa información, historias y vida.

Todos los días, a pocos minutos de que sean las seis de la tarde, suena tres veces un pitido fuerte indicando la “reunión de primera”, donde se escoge qué llevará y cómo se distribuirá la portada del día siguiente. Diagramadores, redactores jefes, subdirectores, el director adjunto y el director se ordenan alrededor de una gran mesa, en la cabecera un televisor se ha conectado para estar en video llamada con las redacción del diario en otras comunidades de España.

Era nuestro primer día y vimos como deliberaban sobre qué fotografía utilizar y cuánto valor tenía o no una noticia para merecer la portada. Tres jóvenes chilenos en la reunión de primera junto a periodistas con años de experiencia y un saber a veces abrumador. Cada día que íbamos al diario volvíamos cansados, pero no era por el trabajo realizado, sino por toda la información e historias que nos contaban los periodistas.

Fue un viaje intenso. El metro de Madrid era nuestro medio de transporte predilecto. Gran Vía, Sol, Suanzes, Núñez de Balboa, Puerta de Toledo, Carabanchel Alto, fueron algunas de las estaciones que nos permitieron llegar a las entrevistas necesarias para nuestro trabajo en El País. A lo que se suma varias horas de caminata. Probablemente conocer mientras se reportea ha sido mucho más enriquecedor y variado que un viaje de turista.

Fue una gran experiencia. Estábamos en un país ajeno del que no sabíamos mucho y teníamos poco más de una semana para reportear. El teléfono de una fuente y el correo electrónico de otra fueron la hebra de una seguidilla de entrevistados que fuimos encontrando en el camino. Lecturas nocturnas y conversaciones en las comidas, se sumaban para dar sustento a un reportaje que debía estar a la altura de un diario como El País. La presión, impuesta más por nosotros mismo que por el resto, era bastante.

Dos días completos le dedicamos a la escritura, lectura y edición del texto, acompañados por Elsa Granda, redactora de la sección Política, que dedicó su tiempo a ayudarnos y guiarnos en la edición final. Después de dos días y siendo pasadas las 21:30 hrs. ya habíamos cumplido nuestro cometido, un reportaje para la edición Web de El País listo para ser publicado el 22 de abril.

Ya finalizada la pasantía sólo queda agradecer a todas las personas que nos recibieron, ayudaron, hablaron, guiaron y dieron una grata bienvenida a lo que podríamos llamar: ligas mayores del periodismo de habla hispana.

Y, porque no está demás, muchas gracias: Ricardo Ibáñez, Andrés Cancino, Andrés Wallis, Emilio Gilolmo, Pedro Patrón, Vicente Jiménez, Pedro Zuazua, Marina, Elsa GrandaAlfredo Relaño, Borja EchevarríaJoseba Elola, Javier Moreno, Carmela Ríos, Juan Ramón Robles, Nacho Duque, Sofía de RoaPaco, José Pablo Ferrandíz, Daniel y a tantos otros de los que no he recordado sus nombres. Miembros de telefónica, periodistas y entrevistados que dedicaron parte de su tiempo a tres jóvenes chilenos que buscan ser periodistas. Muchas gracias a todos.