No seamos ilusos, Internet no es un paraíso idílico, ni es el paraíso. Internet es un conjunto de redes entre computadores y servidores que nosotros hemos construido. Sólo es un reflejo de nuestra sociedad donde tenemos más posibilidades de influir en otros, dar puntos de vista, compartir visiones o simplemente plantear temas.

Debemos aceptarlo, Internet está lejos de ser perfecto. Si pensamos que existe una “cultura de Internet”, ésta no es más que la proyección de nuestras sociedades. Un espacio creado desde nuestros rasgos culturales –querámoslo o no, con sus defectos y virtudes–.

Se ha viralizado mucho la columna de una chica brasileña que da cuenta de cómo se siente vivir en una sociedad machista – que según ella no es un rasgo local, sino un problema mundial–. El artículo se titula ‘Como se sinte uma mulher‘ y fue escrito por Claudia Regina.

La columna me pareció muy buena, toca un punto que siempre me ha dado vuelta: el machismo. Tuve la suerte de nacer en una familia en que los roles formales establecidos por una cultura machista no estaban marcados. Mi madre y mi padre estudiaban, y me cuidaban. Ambos trabajaban y me cuidaban. Ambos cocinaban y se encargaban de las labores domésticas. Y aún lo hacen.

Con el tema aún en la cabeza, me llegó la columna de la decana de la facultad de comunicación y letras de la UDP, Cecilia García-Huidobro, para Gloo. Ella escribió sobre algo que me hizo sentido: “¿Tienen las mujeres cuentas pendientes con la tecnología?“. Entre otras cosas dice que la literatura de ciencia ficción tuvo su inicio en una mujer, pero desde entonces los hombres son los más visibles del género.

Este párrafo lo ejemplifica claramente:

Incluso hay quienes han escrito con seudónimo masculino como Alice Sheldon que firmó sus libros como James Tiptree jr. No faltaron situaciones chistosas como cuando Robert Silverberg afirmó que suponer que detrás había una mujer era “absurdo porque hay para mí algo ineluctablemente masculino en sus narraciones”.
Para mi sorpresa, algunos sienten que las referencias que usa Cecilia García-Huidobro en su columna son sexistas. Que el título, la forma de abordarlo y el contenido reproducen prejuicios sobre el tema. Argumentan que el dato que fija la distancia de la mujer con la tecnología es la cantidad de uso y no la calidad, que por tanto no es machista la “cultura de Internet” sino el acceso a la tecnología. El mundo virtual no es otra cosa que nosotros reflejados en una pantalla de computador. No es más ni mejor, somos los mismos.

Algunos estudios hablan de que 37% del contenido de Internet es pornografía. No digamos que es muy democrática. La mayoría está pensada para una audiencia masculina.

La publicidad dirigida a la mujer en Internet sigue siendo machista y repite el mismo modelo del papel. Los sitios para mujeres están pensados en colores derivados del rosa, y puede que, el contenido sea más lúdico, interactivo o hipertextual, pero las temáticas y los roles siguen siendo iguales.

Hagamos un repaso de clichés:

Los sitios de deporte están enfocados mayoritariamente en un público masculino. Los sitios de autos están pensados para hombres. Los sitios de moda siguen siendo un nicho femenino. Los sitios de teleseries están enfocados en las mujeres…

¿Lo ve? podríamos seguir. Pero basta con decir que lo que criticamos en nuestra cultura análoga se repite fácilmente en Internet. No digo que no lo podamos cambiar. Pero es de ingenuos pensar que Internet es el paraíso idílico donde no ocurre lo que nos pasa en la realidad.

Lo primero es dilucidar que existe un problema. No pensar que, porque es un medio nuevo donde tenemos una participación más activa, está exento de los vicios que nuestra cultura tiene arraigados y que buscamos eliminar. Si tenemos claro lo anterior, podemos empezar –o seguir– el trabajo de mejorar nuestra sociedad utilizando Internet como herramienta y no imaginandola como una realidad.